Hoy, en el Día Internacional de la Clase Trabajadora, recordamos a los mártires de Chicago, asesinados por reclamar la jornada de ocho horas y a tantxs que dieron su vida por vivir con dignidad. Su lucha está presente en cada acción y resistencia obrera.
Nada de lo que hoy tenemos nos ha sido regalado. Cada derecho, cada mejora, cada conquista ha sido arrancada mediante la organización, la solidaridad y la lucha colectiva. Frente al relato oficial que pretende hacernos creer en avances concedidos desde arriba, afirmamos que sin la clase trabajadora organizada no hay derechos.
Desde el anarcosindicalismo, desde la CNT-AIT, no nos conformamos con reducciones de jornada ni con mejoras salariales que solo suavizan la explotación. Nuestra lucha va más allá: luchamos por la emancipación de la clase obrera y por la colectivización de los medios de producción.
El capitalismo entra en una fase de colapso: la situación geopolítica de guerras abiertas, crisis energéticas, encarecimiento constante de la vida y un modelo que evidencia el fracaso del Estado-nación, del imperialismo y del mal llamado progreso. No es una crisis más; es el agotamiento de un sistema que solo se sostiene a costa de la destrucción, el sometimiento de la esclavitud asalariada y la acumulación de la riqueza en unos pocos.
No hay salidas individuales ni refugios institucionales ante el caos. Solo la autoorganización, el apoyo mutuo y la lucha de clase pueden hacer frente. Tenemos que construir la fuerza capaz de transformarlo todo.
Viva la historia del anarquismo! Viva la CNT-AIT! Herencia de las reivindicaciones de nuestrxs compañerxs qué dieron su vida contra la explotación y la miseria salarial.
¡Sin organización no hay emancipación!
¡Viva la lucha de la clase trabajadora!
¡Viva el 1º de Mayo!

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