El pasado domingo 19 de Julio, el sindicato de oficios varios de la CA-AIT de Alacant , nos reunimos en la Plaza de la Pipa con el fin de recordar la Revolución Social como ejemplo de lucha. Quisimos estructurar la jornada con una mesa debate sobre la situación de la vivienda, acompañada de un micro abierto y una picaeta.
Además de compañeros y compañeras de la AIT, contamos con la presencia de vecinos y vecinas de la ciudad, militantes de movimientos sociales de Alicante y el sindicato de vivienda de la zona norte de Alicante.
Abrimos la mesa de debate con el manifiesto del aniversario de la revolución social, tras 90 años de lucha, la revolución social sigue viva. Nuestro manifiesto expuso que 90 años después los mecanismos de dominación habían cambiado con respecto al año 1936 pero la explotación y la desigualdad seguía siendo la misma.
Con esta idea de base y con la motivación de seguir organizándonos a nivel vecinal y en nuestros puestos de trabajo para vencer esta opresión, decidimos compartir visiones sobre una de las mayores fuentes de desigualdad y asfixia de clase actual: la vivienda. Tras diversas intervenciones ofreciendo perspectivas analíticas y a su vez prácticas de la situación conseguimos aprender más sobre este derecho humano que es tener un techo y por qué la situación había empeorado exponencialmente en los últimos años.
La gentrificación y el modelo de turismo está suponiendo una clara expulsión de los vecinos a otras zonas dejando el centro de la ciudad y los barrios a un precio inalcanzable para los sueldos de este país. En esta área nos conviene destacar que la crítica no es al turismo en sí sino al modelo de turismo masivo y de alquiler temporal descontrolado guiado solo por la oferta y la demanda. Otra idea clave relacionada con el turismo es que conviene recordar que tener un techo es un derecho básico necesario para subsistir y viajar es un privilegio al que tienen acceso algunos pero que no resulta clave para la supervivencia.
En cuanto a qué podemos hacer para poco a poco ir acercándonos a una realidad más justa para que todos tengamos acceso a una vivienda universal, se nos ofreció la idea de que era importante ganar la batalla cultural. Entendiendo esta batalla cultural como un acercamiento a conversar, escuchar e invitar a las personas a volver a poner en el centro la idea de que la vivienda deberia ser universal, gratuita y para todos ya que es un bien necesario para sostener nuestras propias vidas, no un bien de mercado ni de consumo.
Desde el sindicato de la vivienda de la Zona Nord se nos trasladó que ver resultados anima a seguir intentando combatir las injusticias tales como desahucios, subidas de alquiler y dificultad para afrontar los precios desorbitados. Ver que la lucha da resultados anima a seguir luchando.
Tras el debate dimos paso a la lectura de poemas y un micro abierto con una picaeta que permitió compartir momentos de unión y esperanza en una jornada que nos recuerda que luchar por los derechos de la clase obrera siempre merece la pena.
Así como lo hicieron nuestros compañeros hace 90 años, desde el sindicato de oficios varios de la CA-AIT d’Alacant abogamos por una sociedad donde la vivienda no sea un negocio, donde los trabajadores tomen los medios de producción y se emancipen a través de ellos, dónde la cultura y el bienestar esté al alcance de todos. Una sociedad educada e igualitaria sin jerarquías ni explotación. Entendemos que la libertad es solo real cuando todas las personas tienen garantizadas las condiciones materiales para vivir con dignidad.
MANIFIESTO: 90 AÑOS DESPUÉS, SEGUIMOS LUCHANDO
La Revolución Social sigue viva. 19 de julio de 1936 – 19 de julio de 2026.
Compañeras y compañeros:
Hoy nos reunimos para conmemorar uno de los acontecimientos más extraordinarios de la historia del movimiento obrero mundial.
Hace noventa años, el 19 de julio de 1936, la clase trabajadora organizada demostró que el fascismo podía ser derrotado.
El día anterior, una parte del ejército, apoyada por la oligarquía, la Iglesia, los patronos y los sectores más reaccionarios del país, se levantó en armas contra la II República, pero, sobre todo, contra un movimiento obrero que llevaba décadas organizándose para conquistar una sociedad libre de explotación.
Los golpistas pensaban que bastaría un pronunciamiento militar para imponerse. Se equivocaron.
En Barcelona, Valencia, Madrid, Gijón y tantas otras ciudades, fueron los sindicatos de la CNT, junto con la FAI y miles de trabajadores y trabajadoras organizados, quienes levantaron barricadas, ocuparon cuarteles, requisaron armas y frenaron al ejército sublevado.
Aquella respuesta fue el resultado de años de organización obrera, solidaridad, apoyo mutuo y construcción de un poderoso movimiento anarcosindicalista. Demostró que una clase trabajadora organizada puede detener incluso a un ejército. El golpe de Estado no fracasó por la actuación de las instituciones, sino porque encontró enfrente a una clase trabajadora organizada, consciente y decidida a defender su libertad y sus conquistas sociales.
La contención inicial del golpe impidió el triunfo inmediato del fascismo y dio paso a casi tres años de guerra y resistencia popular. Pero el 19 de julio significó mucho más que una victoria militar. Fue el comienzo de la Revolución Social.
Mientras las instituciones republicanas eran incapaces de responder a la situación, los trabajadores comenzaron a construir una sociedad nueva.
Miles de fábricas, talleres, transportes, hospitales, imprentas y escuelas fueron colectivizados y puestos bajo control obrero.
En el campo, centenares de pueblos organizaron colectividades agrícolas donde la tierra dejó de ser propiedad de unos pocos para ponerse al servicio de toda la comunidad.
Aquellas colectividades demostraron que quienes producen la riqueza también son capaces de organizar la producción y la vida social sin patronos, sin jerarquías y sin explotación.
La Revolución Española se convirtió en un referente para millones de trabajadores de todo el mundo y fue una de las mayores experiencias históricas de autogestión obrera.
Aquella experiencia fue finalmente derrotada. No porque fracasaran las colectividades ni porque la autogestión no funcionara, sino por el apoyo militar que el fascismo internacional prestó a los sublevados, con la intervención decisiva de la Alemania nazi y la Italia fascista, así como por el aislamiento internacional de la revolución y la hostilidad de las potencias “democráticas” hacia el proceso revolucionario.
Pero la Revolución Social no terminó con la derrota militar. Sus ideas de libertad, apoyo mutuo, autogestión e igualdad siguen siendo hoy una herramienta para combatir las injusticias del presente y para construir una sociedad sin explotación, sin privilegios y sin dominación.
Noventa años después, los mecanismos de dominación han cambiado, pero la explotación y desigualdad continúa siendo la misma.
Seguimos enfrentándonos al capitalismo, al fascismo, al racismo, al patriarcado, al militarismo y a todas las formas de dominación que pretenden dividir y someter a la clase trabajadora.
Porque el mejor homenaje que podemos hacer a quienes lucharon en 1936 no es convertir su memoria en una pieza de museo.
Es continuar su lucha. Organizarnos en nuestros centros de trabajo y en nuestros barrios. Defender la acción directa frente a la resignación. Construir apoyo mutuo frente al individualismo.
Y demostrar, igual que hicieron nuestros compañeros y compañeras hace noventa años, que otro mundo no sólo es necesario, sino posible.
Porque mientras existan explotación, desigualdad y dominación, la Revolución Social
seguirá siendo una tarea pendiente.
Antes de concluir, rendimos homenaje a los cientos de miles de trabajadores y trabajadoras asesinados y represaliados por el fascismo; a nuestros compañeros y compañeras de la CNT, de la FAI y del movimiento libertario que fueron fusilados, encarcelados, torturados o condenados al exilio por defender la libertad y la justicia social. Su sacrificio forma parte de nuestra memoria colectiva y su ejemplo sigue siendo una inspiración para quienes continuamos luchando.
Noventa años después seguimos luchando.
Como dijo Buenaventura Durruti: "Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones. Ese mundo está creciendo en este instante".
¡Viva la clase obrera organizada!
¡Viva la Revolución Social de 1936!
¡Viva el anarcosindicalismo!
¡Viva la anarquía!
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